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La transmisión de emociones a través del diseño web

Apelar a las emociones es una de las técnicas publicitarias más efectivas. Está comprobado que los consumidores compran aquellos bienes o servicios que consiguen emocionarles o logran que se sientan identificados con ellos. Este método también se aplica al diseño web. La competencia en el mundo digital es cada vez mayor, y el objetivo de las entidades que se encuentran detrás de una página es diferenciarse de la competencia. Todo esto genera un concepto llamado diseño emocional que va más allá de la estética o la funcionalidad del producto y se centra en crear una experiencia para los usuarios. Te lo contamos.

Estructura del diseño emocional de una web

El usuario tiene que sentirse bien dentro de la página. Para conseguirlo es necesario que realices un diseño web basado en la armonía. Elementos como el menú o las tipografías deben tener un tamaño y una colocación proporcionada. Esto genera tranquilidad y ganas de permanecer en la página. Unas letras mayúsculas dan sensación de potencia y seguridad, una tipografía más suave lleva a la melancolía. Otro aspecto importante es el espacio. Generalmente se rechaza la idea de dejar huecos en las páginas, pero un vacío bien colocado refuerza el mensaje y llama la atención. También es importante que pienses la jerarquía, que es la colocación de a cada elemento. Es importante que se ofrezca un lugar sencillo en el que el receptor sepa dónde está todo y que reciba una información clara y directa. De lo contrario puedes generar una sensación de agobio que le lleve a otra página.

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El valor de los colores

Los colores juegan un papel fundamental en el diseño web por su capacidad para transmitir emociones. El rojo provoca urgencia y actividad, el amarillo pone en alerta al receptor, el marrón produce nerviosismo y el negro crea angustia y oscuridad. El azul es el que aporta calma, paz y tranquilidad.

Tres claves para que funcione el diseño emocional

Esta técnica está muy ligada al estudio del cerebro humano. Las personas toman las decisiones basándose en tres conductas fundamentales. La visceral que hace que actúen por impulsos, la reflexiva que les invita a hacer una valoración de la situación para escoger una opción beneficiosa y segura, y la conductiva que es la reacción que se produce a un estímulo. El diseño web emocional provoca una respuesta impulsiva que hace que el usuario ingrese en la página apelando al área visceral. En este caso no hay tiempo para pensar, la ley de la atracción entra de lleno. La parte reflexiva aparece cuando el usuario ha vivido una experiencia positiva dentro de la web y está dispuesto a regresar. La conductiva surge cuando se genera una curiosidad que el cliente satisface entrando en la página. La combinación de las tres acerca al éxito. ¿Has probado esta técnica? Cuéntanoslo.

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