Cómo evitar las penalizaciones SEO de Google

Pasar por alto las políticas de Google puede suponernos importantes consecuencias para el posicionamiento de nuestra página web. De hecho, es más común de lo que pensamos sufrir este tipo de penalizaciones por el simple desconocimiento de estas políticas.

Como ocurre ante cualquier problema que nos encontramos en la vida, para superarlo tenemos que conocerlo a fondo. Si los obstáculos vienen por el lado de nuestro posicionamiento SEO, tal vez nos encontremos más dificultades de las esperadas ya que no se trata de algo que podamos detectar fácilmente a primera vista. Normalmente empezamos a darnos cuenta de que algo raro está pasando cuando el tráfico orgánico de nuestra web se ve afectado y no sabemos por qué.

 

¿Qué tipos de penalizaciones de Google hay?

 Existen dos tipos:

  1. Algorítmicas: Google penaliza de manera automática todas aquellas páginas en las que encuentra signos de una manipulación inapropiada. Por ejemplo, desde el 2012, la plataforma trabaja con un sistema llamado Penguin encargado de castigar esas URL que reciben enlaces entrantes 'poco usuales'. Dicho de otro modo, se centra en las páginas sobreoptimizadas que emplean excesivamente el anchor text de la palabra escogida.

 

  1. Manual: Esta técnica es mucho más tradicional ya que no existe un programa informático al acecho de posibles irregularidades. Aquí es el propio empleado de Google quien, por previo aviso o denuncia, revisa una web concreta para conocer si está cometiendo alguna infracción o no. Al ser objeto de denuncia, es sencillo enterarnos de que hemos cometido alguna irregularidad para poder ponerle solución. En muchas ocasiones, las empresas optan por renunciar a su dominio y empezar de cero, sin embargo, la mejor opción normalmente será eliminar los enlaces que han causado las irregularidades y pedir una reconsideración de nuestra situación.

 

Recomendaciones para evitar penalizaciones

  1. Ten cuidado con colocar anuncios en la parte superior de tu página porque Google podrá castigarte. Se trata de una ley interna que multa a aquellas empresas que quieren beneficiarse de la publicidad a costa de la experiencia de los usuarios.

 

  1. No engañes a los usuarios mostrando contenido diferente a lo que realmente has puesto en los motores de búsqueda. Esta práctica se llama cloaking y es una de las faltas más frecuentes y a su vez más perseguidas.

 

  1. A Google no le gustan las trampas para conseguir visitas de forma masiva. Nos referimos, por ejemplo, a las llamadas redirecciones ocultas en las que se emplean 'webs puerta'con las que atraer a la gente para terminar enlazándolas a un contenido que no iban a buscar.

 

  1. Evita caer en la compra de enlaces puesto que las políticas de Google rechazan este fenómeno de manera clara. Los enlaces son uno de los factores que tienen más valor a la hora de posicionarse en el buscador y, por ello, Google trata de comprobar si se han generado por una contraprestación monetaria o son de cosecha propia.

 

  1. El uso desproporcionado de las palabras claves es otro de los motivos por los que Google puede penalizarte. Esta práctica recibe el nombre de Key Stuffing y supone  un arma de doble filo que numerosas webs desaprovechan hasta desgastarlo. Si eres de los que repites 200 veces tu palabra clave principal para escalar posiciones, no esperes grandes resultados.

 

A pesar del jarro de agua fría que supone un tirón de orejas de Google, siempre tenemos la posibilidad de enmendar los errores y volver a la normalidad. Para ello, tendremos que solucionar la causa de la penalización y enviar una solicitud de reconsideración (reconsideration request) a Google para que nuestra web sea inspeccionada para comprobar si vuelve a cumplir los requisitos de nuevo.

Importantes empresas como BMW, JCPenny o el mismo Google de Japón han llegado a sufrir algún tipo de castigo de los que se han logrado recuperarse.

¿Has sufrido alguna penalización? ¡Cuéntanos tu experiencia!

 

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