Errores comunes al editar contenidos digitales

La edición de contenido digital es una laboriosa tarea que adquiere tanta importancia como la de dotar de calidad al propio contenido en su elaboración. No solamente cuenta el fondo, sino también, y mucho, la forma. Resulta muy común encontrarnos con publicaciones con una ausencia absoluta de trabajo de edición tras ellas, que evidencian errores flagrantes que saltan a la vista de cualquier lector que les dé una simple ojeada, y que llegan incluso más allá de los detalles puramente técnicos, que solamente los profesionales como conversores, diseñadores, tipógrafos, correctores o editores son capaces de detectar.

La mayoría de esos errores se debe a una falta de aplicación de estándares y normas. Cuando el flujo de trabajo en la edición digital es incesante y exigente, no hay procedimientos automáticos ni trucos que sirvan para acelerar el proceso. Todo depende de la eficacia y dedicación con la que estos profesionales que ya hemos mencionado hagan su trabajo.

Ciertos fallos suelen repetirse con frecuencia, lo cual termina por incidir directamente en la calidad del producto y contribuye a apagar el interés de los consumidores. Por eso es importante contar con una visión periférica que nos permita detectarlos al momento para poder ponerles solución y cuidar con celo cada detalle.

La forma, en el contenido digital, importa tanto como el fondo

Como ya hemos señalado, no solamente importa el fondo sino también la forma. Un texto brillantemente documentado, con una línea argumental elaborada y exquisita, y que aporte una información muy valiosa, se nos puede caer si no somos capaces de ofrecerlo adecuadamente editado. Si no conseguimos acompañar al lector y llevarlo de la mano durante su lectura.

A continuación repasamos una lista de aquellos fallos que más suelen verse en la edición de contenido digital, no con la intención de elaborar una guía práctica, sino más bien desde el deseo de aportar a nuestros seguidores una especie de lista de malos haceres que deben evitarse a toda costa.

Ausencia de jerarquía

En ocasiones nos encontramos escritos homogéneos y extensos en los que es muy complicado apreciar dónde está lo verdaderamente importante. Se trata de una simple cuestión de conceptualización y de aplicación de apuntes bibliográficos.

Basta con ordenar de manera jerárquica los distintos elementos, lo cual ayudará al lector a descubrir la información relevante sobre la que gira el resto del texto. Para ello se deben utilizar títulos jerarquizados con diferentes tamaños, que irán indicándole lo que le espera tras cada uno de ellos.

Este error suele producirse cuando se llevan a cabo conversiones desde otros programas de maquetación diferentes, en los que no se ha aplicado un estilo único a los encabezados. Por lo que al exportar los diferentes elementos se convierten en párrafos simples que no disponen de un marcado semántico.

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Errores en la puntuación

Los editores de contenido digital suelen enfrentarse habitualmente a errores en la puntuación, tanto por exceso como por defecto. Suele pasar tanto que faltan signos por colocar (comas, puntos, exclamaciones, interrogaciones, etcétera), como que se colocan más de la cuenta.

Cualquier texto, vaya a ser publicado en un medio digital o en cualquier otro, requiere de estos recursos narrativos para enriquecer su contenido. Por ello es importante que esta cuestión no la dejemos pasar por alto. La mayoría de los fallos se cometen a la hora de situar correctamente las comas, así como de elegir entre el punto y seguido y el punto y aparte.

También es muy común encontrarnos signos de exclamación o de interrogación únicamente al final de la frase, cuando todos sabemos que en castellano han de ponerse también al comienzo. Un truco del que suelen valerse los editores es el de leer los textos varias veces en voz alta, de manera que estos desaciertos en la puntuación saltan a la vista más fácilmente.

Falta de estructura

Un párrafo excesivamente largo puede hacer poco atractiva la lectura de un texto, como también la ausencia de cortes entre ellos. Estructurar un escrito es fundamental para ayudar al lector a que no pierda el hilo de lo que está leyendo y para que pueda saltar de un párrafo a otro perfectamente situado.

Una de las principales tareas de todo editor de contenido digital es la de guiar al lector para que, de manera intuitiva, sepa distinguir cuál es la información importante dentro de lo que está leyendo, y cuál sirve únicamente como información adicional o de relleno.

Para romper la lectura natural de un escrito y, de esta forma, dotarlo de estructura, no tenemos por qué valernos solamente de los títulos, sino que también tenemos en nuestra mano otros recursos de maquetación y edición como las imágenes, los vídeos, las notas, las citas y los mensajes resaltados.

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Uso indiscriminado de negritas y cursivas

Las negritas se utilizan para destacar ideas o conceptos, y las cursivas son una llamada que sirve para que el lector detecte que se ha producido un cambio de tono. Utilizar estos recursos sin un criterio bien definido puede provocar que logremos el efecto contrario al deseado.

El lector puede llegar a acostumbrarse a ellos y, de esa manera, dejar pasar por alto esos conceptos que, precisamente, queremos que sean resaltados. Es un problema que, al igual que sucede con los signos de puntuación, puede darse también tanto por exceso como por defecto.

La clave está en la mesura. En estos casos, más vale que falten a que sobren. Únicamente debemos emplear negritas y cursivas en los casos en los que su uso está justificado.

Textos excesivamente largos e intensos

Al editar, debemos pensar siempre en que la mayoría de los textos no se leen al completo. De hecho, hay datos que demuestran que únicamente el 28 por ciento se consume íntegramente. Por eso debemos evitar caer en el error de publicar escritos excesivamente largos, con párrafos interminables con los que corremos el riesgo de aburrir al lector y que abandone la lectura.

Otras cuestiones de estilo

Además de los ya señalados, se cometen muchos otros errores que, tal vez, puedan pasar desapercibidos. Algunos de ellos son la falta de concordancia entre párrafos o en tiempos verbales, el uso de términos populares o expresiones incorrectas, lenguajes excesivamente técnicos y otras muchas cuestiones de estilo. 

Después de lo que te hemos contado, ¿crees que una mejor edición de contenido digital es posible?

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